Fístulas anales
Manejo quirúrgico avanzado de fístulas anales de forma segura.
¿Qué es una fístula anal?
Una fístula anal es un pequeño túnel o conducto que se forma debajo de la piel y que comunica una glándula infectada dentro del canal anal con una abertura en la piel que rodea el ano.
Casi siempre es el resultado de un absceso previo (una acumulación de pus) que se drenó pero no sanó por completo, dejando un “camino” abierto que continúa drenando líquido.
¿Cómo identificar una fístula?
Drenaje persistente
Salida constante de líquido, pus o incluso sangre a través de un pequeño orificio cerca del ano.
Irritación en la piel
La humedad constante provoca picazón, enrojecimiento y dolor en la zona externa.
Manchado en la ropa interior
Es común notar humedad o manchas amarillentas de forma recurrente.
Inflamación recurrente
Sentir un bulto que duele, se hincha, revienta (liberando líquido) y vuelve a aparecer semanas después.
¿Cómo es la valoración con el Dr. Christian Bajo?
El diagnóstico preciso es fundamental. El Dr. Bajo evalúa la trayectoria de la fístula: qué tan profunda es y qué tanto se involucra con los músculos del esfínter (los encargados de la continencia).
En la consulta se determina si es una fístula simple o compleja. Gracias a la experiencia del Dr. Bajo, se buscan las técnicas que garanticen la curación total cuidando siempre la integridad de los músculos para que tu recuperación sea rápida y sin complicaciones.
Preguntas más frecuentes
Es un trayecto anormal entre el canal anal y la piel perianal, generalmente secundario a una infección previa (absceso anal) que no sanó correctamente.
Secreción purulenta o sanguinolenta por un orificio cerca del ano, dolor intermitente, hinchazón y enrojecimiento recurrente.
Con examen físico, ecografía endoanal o resonancia magnética pélvica para definir el trayecto y su relación con los esfínteres.
Sí, la curación espontánea es rara. El tratamiento es quirúrgico, con técnicas que buscan eliminar la fístula preservando la continencia.
Dependiendo de la complejidad: fistulotomía (para fístulas bajas), colocación de setón (hilo de drenaje), colgajo de avance rectal, ligadura del trayecto interesfintérico (LIFT) o técnicas con láser.
El éxito varía entre 70-95% según la técnica y complejidad. Las recurrencias pueden darse en casos complejos, por lo que el seguimiento es fundamental.